Buenas prácticas en e-mail marketing para que no te consideren spam

Buenas prácticas en e-mail marketing para que no te consideren spam

Aunque todos, o casi todos, conocen o han escuchado alguna vez la palabra spam, lo cierto es que, a nivel general, existen muchas dudas sobre el mismo. A cualquiera que le preguntemos por una definición precisa de spam, seguramente responderá que se trata de un e-mail no deseado por su destinatario.

Otros, hablarán de un e-mail enviado de forma masiva a grandes cantidades de destinatarios que no han solicitado recibir ese mensaje. Sin embargo, estas definiciones son superfluas, descafeinadas.

En realidad el mundo del spam va mucho más allá, y podríamos definirlo como cualquier e-mail que no solamente no es deseado por sus destinatarios, sino que tampoco lo desea ninguna entidad que pueda existir entre el que envía y el que recibe.

Estas entidades responden a diversos nombres, como los filtros que atravesará dicho e-mail, los proveedores de correo electrónico o el proveedor de servicios de Internet, entre otros.

Cada uno de los servicios responsables de procesar un mensaje en tránsito tienen la potestad de impedir su entrega, ya sea por una u otra razón. Entre estas razones, se encuentran las condiciones legales, pues el spam no deja de ser una intrusión en la intimidad del destinatario.

Para combatir el spam, cada país o región cuenta con su propia normativa: en Europa contamos con la Directiva 2002/58/CE sobre la intimidad y las comunicaciones electrónicas, y a nivel nacional contamos con la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico.

Es por ello que situar un determinado e-mail en una bandeja de entrada concreta no es tan sencillo como parece, pues requiere pasar por varios filtros.

¿Cuánto cuesta el spam?

Es necesario mencionar que son muchos los actores que soportan los costes del spam.

¿El spam cuesta dinero? Efectivamente: en una empresa, limpiar el spam cuesta tiempo, lo que se traduce en dinero. Los departamentos de informática deben dedicar tiempo a crear filtros fiables de spam, más dinero. Las empresas deben de aumentar tanto su ancho de banda como su espacio de almacenamiento de correos, más dinero, etc.

Sin embargo, existen muchos procedimientos para tratar de eliminar la lacra del spam: escaneo de contenido, certificación de los e-mails, los análisis en busca de virus, la identificación de la URL, los análisis de imágenes…

Asegúrate de que estás enviando un e-mail deseado por el receptor

Sabiendo que el 95% de los mensajes de una bandeja de entrada están considerados como “basura”,

¿Cómo puedes asegurarte de que el e-mail que envías se encuentra entre el 5% restante (ese 5% deseado al que todos anhelamos llegar)?

 

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En primer lugar, no importa cuán importante pienses que es el mensaje que acabas de enviar, y tampoco que el receptor al que se lo has enviado haya abierto tus mensajes anteriormente en alguna ocasión. También da lo mismo que tus e-mails cumplan al pie de la letra cada punto de la legislación.

Lo que importa es que el destinatario DESEE tu e-mail y lo desee AHORA.

Si no es así, solamente le hará falta mover un dedo para eliminarlo o catalogarlo como spam. Lo cierto es que existen grandes cantidades de spam que no tienen necesariamente que ser enviados por personas malintencionadas (estafadores, hackers, acumuladores de información ajena…).

Existen una gran cantidad de e-mails catalogados como spam enviados desde prestigiosas empresas perfectamente legales que simplemente no conocen bien tanto las reglas escritas como las no escritas con respecto al envío de campañas de e-mail.

Solamente tienes que pensar en tu propia bandeja de entrada ¿recibes solamente los mensajes que esperas/deseas? ¿piensas que recibes demasiados mensajes de los mismos emisores? ¿alguna vez han cambiado tus intereses por darte de alta en un boletín u otro? pues los receptores de tus e-mails ven del mismo modo que tu sus respectivas bandejas de entrada.

Las métricas de engagement influyen de forma directa en la reputación de tu empresa

¿Conoces las métricas más importantes?

Si hay una utopía canónica en el mundo del e-mail marketing, esta es creer que siempre vas a permanecer como relevante en la mente de tu lista de suscriptores, pues los clientes son como los turistas, van y vienen. Y facilitarles la marcha es un aspecto importante para mantener alta (o al menos limpia), la reputación de tu negocio.

Los grandes proveedores evalúan constantemente la reputación de tus envíos en base a ciertas métricas como:

  • Marcar como spam: ¿Cuántos usuarios marcan tus e-mails como spam?
  • Mover el e-mail a una carpeta aparte: ¿Clasifican los usuarios tu e-mail en una carpeta determinada cuando lo reciben?
  • Filtro de spam: ¿Cuántos receptores marcan o no tus e-mails como spam?
  • Apertura: ¿Cuál es la tasa de apertura de tus e-mails?
  • Eliminar sin abrir: ¿Cuántos de tus receptores eliminan tu e-mail sin ni siquiera abrirlo?
  • Feedback: ¿Cuántos usuarios interactúan con tu e-mail, respondiendo al mismo o rellenando un formulario en cuestión?

Del mismo modo, es más que recomendable ofrecer a tus suscriptores una forma rápida y sencilla de darse de baja, además de certificar la autenticidad del e-mail a través de herramientas de e-mail marketing (Google Partners, Mailchimp, Active Campaign…). La nota se acercará al sobresaliente.

Las buenas prácticas que te recomendamos 

Si hay algo de lo que te debas de asegurar es de que tus mensajes se envíen correctamente. Desde Okisam, os podemos asegurar que nadie abre un e-mail que nunca ha recibido. Las buenas prácticas a la hora de enviar campañas de e-mail, caracterizadas por ser abultadas (imágenes, enlaces, vídeos, gifs…) están claras, pero es necesario dedicarles tiempo. Para incrementar la tasa de entrega de tus e-mails, necesariamente deberás invertir en horas de trabajo.

Os hacemos un pequeño resumen de estas buenas prácticas, imprescindibles para el correcto envío de tus campañas:

  • Obtener a tus destinatarios de forma limpia: asegúrate de que ellos te han dado el consentimiento para recibir dicho e-mail.
  • Lleva un seguimiento preciso del engagement que producen tus e-mails: monitoriza las tasas de entrega, además de otras métricas que indiquen qué destinatarios interactúan con tu tráfico.
  • Segmenta tus envíos: no envíes el mismo e-mail a toda tu lista de suscriptores todo el tiempo. Trata de comprender el compromiso de tus destinatarios y realiza los envíos de forma acorde.
  • Calienta y enfría: comienza realizando envíos de tanto en tanto. Puedes empezar realizando envíos a decenas de tus mejores destinatarios para una nueva campaña y desacelera la frecuencia de envío para tus suscriptores con menor engagement.
  • Certifica tus mails: utiliza la herramienta adecuada para que tus e-mails sean más confiables para los servidores de recepción de e-mails.
  • Haz que darse de baja sea sencillo: crea un gran botón de Unsubscribe, y haz que los destinatarios no necesiten hacer más de un clic para darse de baja. De hecho, llevar a cabo esta acción incrementará tu tasa de entrega en lugar de que los destinatarios simplemente te metan en la carpeta de spam.

En definitiva, navegar entre el campo de minas de los detectores de spam y sus subsiguientes filtros significa hacerlo todo bien y en el momento correcto. No le quites importancia a los e-mails corporativos de tu empresa:

infórmate y actúa

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