Proceso creativo , ¿puede un proceso ser “creativo”?

1 septiembre, 2013 Estrategia y Consultoría No hay comentarios
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*Proceso: Un proceso es un conjunto de actividades o eventos (coordinados u organizados) realizan o suceden (alternativa o simultáneamente) bajo ciertas circunstancias con un fin determinado.

Cuando acabé la carrera de “técnico en dibujo publicitario” (o algo así) en cristiano “Grafi disainer”…, tenía muy clara una cosa, yo sólo quería sentarme a diseñar, estaba dispuesto a echarle las horas que fuesen necesarias, pero de ninguna de las maneras quería tener que vender mis proyectos o pelearlos frente al cliente, eso debía ser parte del trabajo de otra persona, un socio, un comercial o tal vez un compañero con mas dotes de comunicación…

Con los años uno va aprendiendo (afortunadamente) y ahora no dejo que ni mi socio presente mis proyectos, debo hacerlo yo personalmente y si es posible de manera presencial, siempre que se pueda nada de hangouts ni vídeo conferencias similares, el porqué? TE AHORRA MUCHO TRABAJO POSTERIOR.

Cómo reducir tiempo y desgaste…

Generalmente cuando dejas la presentación en manos de otra persona, esa persona se limitará a poner el trabajo en la mesa, desgranar mecánicamente las características del proyecto y recibir el feedback del cliente, la persona en cuestión generalmente no suele tener los recursos técnicos y teóricos o creativos necesarios para apoyar cada una de las decisiones tomadas a la hora de crear el proyecto. De esa manera cuando el cliente lanza sus propuesta de cambio indiscriminadamente, esa presentación puede acabar convirtiéndose en una auténtica pesadilla.

– No dejar cabos sueltos –

Es importante tener un método y a estas alturas de la profesión los creativos iluminados que hacen las cosas “por que sí” ya no tienen cabida. Un proceso creativo comienza con un buen briefing conjunto (agencia + cliente), se deben hacer todas las preguntas que sean necesarias al cliente hasta el punto que no quede ni la mas mínima duda sobre todas y cada una de las facetas del proyecto que vamos a comenzar.

– Sé valiente, desmárcate de reglas –

A partir de un buen briefing el proceso creativo debe seguir un orden e incluso una rutina, respetar patrones básicos teóricos del diseño, y romper aquellos otros que sean necesarios, siempre y cuando haya un criterio lógico y definido apoyando esta decisión, cosas como tener clara la retícula de composición, las dimensiones con las que se trabaja, márgenes, tipografias, paleta de color, etc… deben estar directamente relacionadas con un criterio abierto y comprensible para el cliente, debemos asumir que cuando un cliente plantea una variación o cambio en el diseño, nosotros ya tenemos que haber pasado por el, haberlo analizado e incluso probado a lo largo de nuestro proceso, de esta manera a su “sugerencia” se le puede presentar una respuesta seguida de un razonamiento lógico técnico y creativo (no hay nada que mas me complazca que presentar alguno de los bocetos previos con la solución aplicada que el cliente proyecta y argumentar el porque esa vía ha sido abandonada, mostrando el porque la solución final es mas apropiada y comparándolas en tiempo real).

Es muy común encontrar propuestas absurdas por parte del cliente (es lógico y normal no son profesionales del sector y opinión tenemos todos), un clásico son los logos o las fuentes “mas grandes”, si nosotros podemos presentar un ejemplo de escalabilidad del contenido, donde en esa sugerencia para una sección en cuestión, el texto “más grande” cabe, pero en la siguiente por el volumen de contenido y número de apartados, ya no es posible, nuestro cliente no solo comprenderá el porqué de la decisión, si no que sentirá que su opinión es tenida en cuenta y que está en manos de un buen profesional que en todo momento esta abierto a sugerencias y posee dotes técnicas y creativas para poder abordar cualquier cuestión planteada.

– Mantén sobre todo Empatía –

En aquellos casos que las propuestas sean especialmente inviables, suelo dejar en manos del cliente el problema en cuestión. Es decir…, acepto el cambio, pero le planteo los problemas que ese me produce. Llegado a este momento se podría decir que “le paso el marrón” a el, y le pido que me de la solución a los diferentes problemas directos e indirectos que su cambio me genera, en estos momentos suele pasar que el cliente “ve la luz” da marcha atrás pudiendo llegar a un acuerdo en el diseño generalmente bastante aceptable para ambas partes.

– Tener retroalimentación no implica doblegarse –

Debemos ser conscientes que no es común encontrar proyectos que se mantengan vírgenes de la interacción del cliente una vez los presentamos, y es que a todo el mundo le gusta “opinar” en aquello que está contratando, tal vez es algún tipo de necesidad psicológica o simplemente las ganas de aportar en todos los aspectos de un proyecto para poder sentirlo completamente tuyo, el caso es que el porcentaje de proyectos que no son alterados por el cliente es mínimo y por ello debemos estar bien preparados, técnica y creativamente debemos tener recursos suficientes y plantearnos todas las posibles alternativas, para que llegado el momento, nuestro trabajo se mantenga lo mas fiel al original presentado frente a las posibles cambios que el cliente pueda proponer.

Y es que como una buena amiga mía dice…

”Todos tenemos opinión pero no todos tienen criterio”

Y es también labor del diseñador el educar gráficamente a los clientes para que no solo comprendan o entiendan el proceso creativo si no que se sientan participes de el.

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